"Puedes pasar tu vida entera preocupándote, quejándote, lamentando cosas y sintiéndote infeliz, o puedes usar la misma energía para elevarte y alcanzar lo inimaginable."
  
            Ravi Shankar enseña. Guía. En occidente, la palabra “gurú” muchas veces no se ha entendido pero en realidad significa Maestro. Y Ravi Shankar, se ha convertido en el Maestro de millones de personas en todo el mundo. Un Maestro que enseña a vivir. Desde pequeño, decía que miles de personas lo estaban esperando y que no iba a parar hasta sembrar una sonrisa en cada rostro. Hoy lo está logrando.

 Era por entonces un chico distinto, capaz de entrar en estados de meditación profunda mientras los otros corrían detrás de una pelota e incluso de recitar fragmentos enteros del Bhagavad Gita con apenas 4 años.
 
Al ver el interés que mostraba por la sabiduría y las escrituras védicas, sus padres lo llevaron a un tutor espiritual. Su primer maestro fue Sudhakar Chaturvedi, que tuvo una larga relación con Mahatma Gandhi.  Luego entró en su vida Maharishi Mahesh Yogui, que lo tomó como discípulo primero y después se convirtió en su amigo. Ravi Shankar, con 17 años, ya había terminado los estudios de literatura védica y Física Moderna Avanzada y era considerado un verdadero prodigio.
  En 1981, tras un período de 10 días de silencio y abstracción, Ravi Shankar concibió el Sudarshan Kriya, una poderosa técnica de respiración con la que su vida cambió para cambiar la vida de millones de personas.
 
"Cada emoción tiene un ritmo que se corresponde con la respiración. La clave del Sudarshan Kriya es la regulación de esas emociones a través de la respiración" dice Sri Sri. Y con unos pocos minutos diarios de práctica, se logra aquietar la mente, relajar el cuerpo y eliminar todo tipo de toxinas, emociones negativas y estrés.

Tomando a la ayuda y a la solidaridad como pilares de una acción efectiva, Guruji, como lo llaman cariñosamente sus seguidores, creó además, junto con el Dalia Lama la Asociación Internacional para los Valores Humanos, una ONG ante Naciones Unidas que promueve cientos de programas de desarrollo sustentable allí donde el tejido social ha sido dañado. A través de esta asociación, miles de voluntarios trabajan con chicos de la calle, familias en riesgo y personas en situación de marginalidad en países de África y América Latina y también hay activos proyectos en zonas que han sido víctimas de desastres naturales o en naciones con crisis bélicas.
 
Pero no es lo que el hombre hizo sino lo que hace lo que lo vuelve una de las personalidades más importantes de la escena mundial. Sus enseñanzas trascienden las fronteras culturales y religiosas, por eso Ravi Shankar es requerido desde numerosas partes del planeta y viaja todos los años por decenas de países dando conferencias, supervisando proyectos y participando de campañas mundiales para promover los valores humanos, la responsabilidad social, el cuidado del medioambiente y la construcción de la paz. Ha dado conferencias en Washington, en el Parlamento Europeo, en el Foro Económico de Davos y en Naciones Unidas entre otros muchos ámbitos internacionales.
 
Es recibido con honores por los líderes de todas las naciones y foros y lugares academicos. Le han otorgado innumerables premios y distinciones, e incluso ha sido nominado varias veces para el premio Nobel de la paz, pero a él no parecen importarle los reconocimientos sino la acción. 

 
En el mundo, cada vez más gente se vuelca a la espiritualidad y Ravi Shankar y la Fundación El Arte de Vivir son grandes responsables de ese cambio positivo. “No quiero nada, estoy aquí por ti”. Guruji siembra esa frase para que cada uno entienda que la felicidad propia está también en el bienestar de los demás.
 


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